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FIN DE UN MITO: LA VITAMINA C NO CURA EL RESFRÍO

28/11/2015 | Decenas de estudios científicos confirmaron que los alimentos que la contienen no ayudan a combatir una gripe. Cuáles son sus verdaderos beneficios.

La pregunta es simple: tomando suplementos de vitamina C o bebiendo jugos de naranja, ¿se evita el resfriado o mejora la gripe? Según el doble Premio Nobel Química y de la Paz, Linus Pauling, la respuesta, desde hace más de 40 años, es un sí rotundo. El bioquímico, fallecido en 1994, en su estudiada publicación "La vitamina C y el resfriado" creó este falso mito que se ha extendido por más de cuatro décadas, en donde se defiende la teoría de que altas dosis de esta sustancia –3.000 milígramos al día y 50 veces la actual cantidad recomendada por los especialistas– evitaban la bronquitis, la alergia, la fiebre, la neumonía y los resfriados.


Sin embargo, las decenas de estudios científicos que se han realizado desde entonces hasta hoy tratando de confirmar estas propiedades de la vitamina C han llegado a la conclusión de que esta molécula no infiere en el virus del resfriado ni al de la gripe. Es decir, no acorta la duración de las infecciones del tracto respiratorio superior ni reduce sus síntomas. Sólo se ha encontrado una excepción. Los deportistas de alto rendimiento, sometidos a un entrenamiento físico de considerada intensidad durante un período breve, beber un vaso de jugo de naranja les permitió disminuir hasta un 50 por ciento la constipación, según los estudios sobre la vitamina C publicados en la revista The Cochrane Library.

No obstante, a la vitamina C se la puede considerar saludable por otros motivos. Samuel Campbell, biólogo de la Universidad de Alabama (EE UU), ha comprobado que su consumo tiene un indiscutible efecto desestresante, ya que actúa sobre la respuesta de la glándula adrenal al estrés, reduciendo los niveles sanguíneos de cortisol, la hormona que fabricamos en situaciones de emergencia y que, producida de forma crónica, puede anular nuestras defensas y exponernos a todo tipo de enfermedades. A la vista de sus hallazgos, Campbell postula que las personas mayores llevaban a cabo una dieta rica en frutas que les aportaba una dosis muy alta de vitamina C. Y defiende que "la constitución fisiológica que se heredó podría hacer que, para mantenerse sano en un entorno cambiante y estresante, se necesitan dosis de vitamina C mucho más elevadas de las que figuran en las cantidades diarias recomendadas (CDR)", que legisla cada país basándose en recomendaciones generales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Otro de los mitos erróneos que se generó acerca de la vitamina C es que la naranja es la fruta más rica en este micronutriente. Lo cierto es que una pieza de este cítrico aporta 69 milígramos de vitamina C, mientras que hay otros alimentos, como las frutillas, que aportan 84 milígramos, superando a la de la fruta de los jugos.

Los verdaderos beneficios

El consumo de vitamina C puede beneficiar a las personas que sufren de hipertensión. Científicos del Instituto Linus Pauling, de la Universidad Estatal de Oregon en Estados Unidos, demostraron que un suplemento diario de 500 miligrámos de vitamina C reduce la presión arterial en pacientes con esta enfermedad. En los ensayos se redujo la presión diastólica y sistólica –mínima y máxima– en un 9%. "Esto aporta un modo relativamente sencillo de mantener la presión arterial de estos pacientes en niveles adecuados sin los altos costes ni los posibles efectos secundarios negativos de la mayoría de fármacos", explica el investigador Baiz Frei, que publicaba sus conclusiones en American Journal of Nutrition.

La vitamina C parece ser, asimismo, un buen aliado en la lucha contra el cáncer. El oncólogo Chi Dang, de la Universidad Johns Hopkins, demostró hace unos años que, por su efecto antioxidante, esta molécula bloquea la proteína HIF-1, que es la que permite que cuando falta oxígeno las células cancerígenas puedan seguir convirtiendo el azúcar en energía. En otras palabras, "el consumo de esta molécula detiene a los tumores, los deja sin fuerzas e impide que crezcan", según lo explicado por Dang en la revista Cancer Cell.

A esto se le suma que ingerir un suplemento diario de vitamina C resulta tan beneficioso para el sistema cardiovascular como practicar deporte asiduamente, de acuerdo con un nuevo estudio de la Universidad de Colorado en Estados Unidos. Los autores de la investigación explicaron que "los vasos sanguíneos de las personas obesas tienen una elevada actividad de la endotelina 1 (ET-1), una proteína que hace que las venas y arterias se contraigan más y respondan peor a la demanda de sangre, lo que aumenta el riesgo de sufrir infartos e ictus".



FUENTE: Infobae

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