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ESTUDIO ARGENTINO ABRE LA PUERTA A NUEVOS TRATAMIENTOS PARA PROTEGER EL CORAZÓN DE PERSONAS CON CHAGAS

23/10/2015 | Científicos locales descubrieron un “paraguas biológico” para poner en resguardo el sistema cardíaco de los parásitos que causan la enfermedad. A través del uso de dos proteínas, se baja la presencia del parásito trasmisor de la enfermedad en el tejido cardíaco. Con este avance se podrían crear nuevos fármacos que ayudarían al tratamiento convencional.


Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina es el país con más personas infectadas con el mal de Chagas, la enfermedad que trasmite el parásito Trypanosoma cruzi, conocida popularmente como vinchuca. En un tercio de los casos, las personas que padecen la enfermedad presentan lesiones cardíacas, una de las consecuencias más peligrosas del mal. Ahora, un estudio argentino abre la puerta para nuevos tratamientos para estos efectos, a través de un “paraguas biológico” que evita la llegada de los parásitos al corazón, o disminuye su presencia considerablemente.

Los científicos del CONICET, la UBA y el Instituto Nacional de Parasitología “Mario Fatala Chabén” probaron en cultivos celulares el efecto de una proteína endógena que regula la proliferación celular, galectina-1. Y comprobaron que disminuye el número de parásitos en la célula cardíaca y las protege de la muerte inducida por ese invasor. En otro experimento relacionado, los investigadores comprobaron que en ausencia del gen que produce galectina-1, animales de laboratorio infectados presentaron mayor número de parásitos en sangre y nidos del patógeno en el tejido cardiaco y muscular.

“La administración de galectina-1, o alguna droga que recree su función, podría servir como coadyuvante de la terapia convencional con antiparasitarios, que por lo general son efectivos sólo en la fase temprana de la infección”, señaló en una nota publicada por la Agencia CyTA-Leloir Karina Gómez, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI).

“Sin embargo, hay mucho para seguir investigando, ya que el efecto de galectina-1 depende de varios factores, como la vía de entrada del parásito, la cepa de Trypanosoma cruzi o la respuesta inmunológica que desarrolla el hospedador”, añadió Gómez, quien integra en el INGEBI el Laboratorio de Biología Molecular de la Enfermedad de Chagas (LabMECh) que encabeza Alejandro Schijman. Tampoco se conoce mediante qué mecanismo la proteína ejerce su acción protectora.

Del estudio, publicado en “PLoS Neglected Tropical Diseases”, también participaron Alejandro Benatar y Laura Tasso, del LabMECh del INGEBI; Gabriela García, Jacqeline Bua y Miriam Postan, del Fatala Chaben; Jorge Scaglione, del Hospital de Niños Pedro de Elizalde; y el doctor Gabriel Rabinovich, jefe del Laboratorio de Inmunopatología del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME), junto a tres integrantes de su grupo: Juan Carlos Stupirski, Juan Pablo Cerliani y Marta Toscano.

El Chagas es una de las endemias más expandidas en América Latina. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, señalan que en todo el mundo, pero principalmente en América Latina, unos 10 millones de personas se encuentran infectadas. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en la Argentina se calcula que un millón y medio de personas tienen Chagas, o sea un 4 por ciento de la población del país. Esto lo constituye como uno de los principales problemas de salud pública. Hay personas con Chagas en todo el país debido a que además de la transmisión vectorial, las migraciones humanas y la existencia de otras vías de transmisión distribuyen la enfermedad a lo largo de todo el territorio.

Respecto a la transmisión vectorial, las provincias argentinas se clasifican en alto, mediano y bajo riesgo de transmisión del parásito. También hay algunas zonas denominadas sin riesgo debido a la magnitud del número de vectores existentes.

Un informe de la OMS coincide con los números nacionales. Con 1.505.235 personas afectadas, el país precedería a Brasil y a México, dos países con poblaciones considerablemente mayores, pero que tienen 1.156.821 y 876.458, respectivamente. Los seguiría Bolivia (el país con más alta prevalencia del mundo), con 607.186, y Colombia, con el 45,7 por ciento de las personas infectadas de la zona andina.


FUENTE: MIRADA PROFESIONAL

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