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Crecen las intoxicaciones por mezclar medicamentos con energizantes y se reaviva el debate sobre su control

20/01/2013 | BUENOS AIRES, enero 17: En Estados Unidos un informe alerta sobre el aumento vertiginoso de la atención en hospitales de estos casos. En nuestro país, desde 2005 existe una puja entre la ANMAT y las empresas del sector por el nivel de cafeína que debe tener cada envase. Las propuestas para controlar su abuso.

En poco tiempo, producto de una campaña publicitaria agresiva, las bebidas energizantes se instalaron definitivamente en el mercado mundial. Pero no sólo por sus propiedades estimulantes. El uso de estos productos combinados con medicamentos y alcohol es una costumbre también instalada en boliches de todo el planeta, lo que trae consecuencias impensadas. A partir de un informe en Estados Unidos que alerta sobre el aumento de intoxicaciones por estas combinaciones, especialistas reavivaron el debate sobre el uso de estas bebidas. En la Argentina, las autoridades limitaron la cantidad de cafeína, pero reconocen que es difícil evitar su uso con fármacos.

El nuevo debate por los energizantes y su uso combinado comenzó cuando un informe de la FDA de Estados Unidos aseguró que en ese país crecieron las internaciones por el abuso de las bebidas. Según los datos, miles de personas –sobre todo jóvenes -recibe tratamiento en las salas de emergencias por complicaciones relacionadas con las bebidas energizantes con alto contenido de cafeína mezcladas con medicamentos, ya sean de venta libre o bajo receta. El trabajo asegura que lo más común es el uso de Adderall y Ritalin, drogas estimulantes, mezcladas con estas bebidas, lo que puede causar desde ansiedad, cefaleas o latidos del corazón irregulares hasta ataques cardíacos.

La polémica por la seguridad de estos productos es de larga data, y enfrenta a las agencias reguladoras que busca garantizar la salud de las personas y las empresas productoras, que buscan descalificar las dudas. En la Argentina, esta pelea se dio varias veces. En 2005, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ordenó a los productores que comercializan en el país que disminuyan el contenido de cafeína para adecuarse al Código Alimentario Argentino.

“el Código Alimentario Argentino, que es una ley nacional (la número 18.284) contiene todas las disposiciones higiénico sanitarias y bromatológicas que deben cumplir las empresas que elaboran alimentos, bebidas y materias primas relacionadas. El mismo establece que las bebidas no alcohólicas pueden admitir hasta 20 miligramos de cafeína cada 100 mililitros en su composición, como medida máxima”, recordó en su momento la ANMAT.

Esto desató una pequeña “guerra judicial” entra la entidad y algunos productores de estas bebidas. La empresa austríaca Red Bull, por ejemplo, interpuso una medida cautelar autónoma ante la Justicia porque vio “lesionados sus intereses comerciales”. En ese contexto, la jueza María José Sarmiento emitió un fallo favorable a la medida cautelar presentada por dicha compañía, suspendiendo los efectos de la disposición ANMAT N° 3634/05.

“La ANMAT actuó siguiendo adecuados criterios de salud pública ya que las advertencias emanadas por estos organismos indican que los energizantes se utilizan incorrectamente en el ámbito local, donde los jóvenes, al combinarlos con alcohol logran efectos muy dañinos para su salud”, informó la entidad, que mantiene su recomendación vigente.

Ante estas dudas, en 2012 surgió una idea interesante: se reclamó a la ANMAT que estas bebidas pueden ser vendidas sólo en farmacias. La propuesta la elaboró el área de Salud de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Formosa, en base a un trabajo realizado en el hospital de la Madre y el Niño, donde se afirmó que existe relación entre el consumo de las bebidas energizantes y los accidentes cerebro- vasculares (ACV). “La ingesta de más de dos latas de bebidas energizantes proporciona una dosis tóxica de cafeína, que provoca una peligrosa estimulación del sistema nervioso y cardiovascular.

La acción estimulante de estas dosis tóxicas de cafeína contrarresta la ebriedad y somnolencia provocada por el consumo de alcohol, permitiendo continuar con la ingesta hasta llegar a una peligrosa intoxicación alcohólica y estado de coma”, aseguró el trabajo elevado a la autoridad nacional.

En Estados Unidos, la cantidad de visitas anuales a los hospitales, que involucran a estas bebidas, se duplicó desde 2007 a 2011, el último año del cual se tienen cifras disponibles, de acuerdo con un informe de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental. En 2011 hubo 20.783 visitas informadas a salas de emergencias, en las que se mencionaba una bebida energizante como la causa de origen o el factor contribuyente a un problema de salud, en comparación con 10.068, de 2007.

La industria de las bebidas energizantes, que el año pasado tuvo ventas estimadas en más de diez mil millones, ha caído dentro de un área de mayor observación detallada, después de revelaciones recientes de que la FDA ha recibido numerosos informes de muertes y lesiones, en las que se mencionaban bebidas energizantes. En tanto, los productores de bebidas energizantes, además, comercializan sus productos entre los adolescentes y los adultos jóvenes, con imágenes que exaltan deportes extremos, el rock y mujeres jóvenes con poca ropa. Aproximadamente un 42 por ciento de las personas tratadas en emergencias por problemas relacionados con estas bebidas, las habían consumido con alcohol u otras sustancias, en especial medicamento.

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